5 usos NO musicales de Spotify… ¡Hay hasta pornografía!

A pesar de toda la polémica relacionada con los derechos y las compensaciones a autores, cabe decir que como usuarios nos encanta Spotify. El servicio de música en streaming dispone de un catálogo de más de 30 millones de pistas, a tu alcance en pocos clics. Pero, ¿puede haber algo más que canciones? En Musicotec, nos interesamos por el asunto y encontramos los siguientes servicios de Spotify que van más allá de la música:

1. Relajarse en la naturaleza: ¿Vives en una ciudad gris y aburrida? ¿Quieres huír del calor y acercarte al mar? ¿Alguna vez has echado de menos encontrarte en medio de una tormenta tropical? Spotify ofrece numerosas listas para escuchar sonidos de la naturaleza. Todo un descubrimiento para los que queremos huir aunque sea unos minutos del ajetreo de la ciudad y sentirnos como orangutanes en algún lugar de la jungla.

2. Aprender idomas: ¡Ya no quedan excusas para no hablar Inglés, Alemán, Griego, Árabe o Swahili! Spotify cuenta con una interminable lista de idiomas para aprender, siguiendo clases que van de los diez minutos a la hora. Con eschuchar una sola pista al día, ¡puedes aprender un nuevo idioma en semana! Así que, repite conmigo: “Hiii-niii-injaaa-Keniaaa”.

3. Solfeo: Si es que hoy en día no tenemos ni tiempo para pararnos y aprender. Pero no hay problema, podrás escuchar clases de solfeo en formato audiolibro mientras haces otras cosas. Pero recuerda, ¡no solfees y conduzcas!

4. Orgasmos: Sí, has leído bien. Y no estamos hablando de escuchar un solazo de John Petrucci de Dream Theater encima de un compás 7/4. Estamos hablando de todo tipo de actos sexuales grabados y colgados para que los puedas admirar. El álbum que ponemos a continuación tiene 10.000 oyentes mensuales, siendo Oslo la ciudad dónde más se escucha. ¡Pero cuidado! Pónte los cascos, ¡o se enterará todo el mundo!

5. Reírse un rato: En Spotify se pueden encontrar interminables listas de chistes y monólogos. Una gran forma de alegrar tu día. Recuerda que si vas riendo mientras corres, parecerás un loco que está huyendo de una bomba que acaba de fabricar. Pero eso también tiene su gracia. ¿Saben aquél que diu…?

5 Cosas al montar un concierto en las que se intenta ahorrar (y no deberías)


El otro día un servidor tuvo el placer de sentarse al lado de dos músicos con nociones de ingeniería de sonido. Estaban discutiendo acaloradamente si el Shure Beta58 estaba sobrevalorado o bastaba con usar SM58 en su concierto y ensayos. Más allá de lo divertido que resultaba verlos pelear sobre el tema, ¿realmente iban por el buen camino?lead-singer-455750_1280

Es curioso cómo exigimos la máxima calidad a ciertas cosas y nos olvidamos de las más importantes. A continuación, escribimos una lista, en orden inverso, de aquellas cosas en las que acostumbra a ahorrar la gente montando un concierto y en las que no deberían.

 

  1. Cableado: Ese sonido blanco constante, esa mala conexión, pitidos… ¿quieres que desaparezcan? Invierte en buenos cables, ¡que son las venas del concierto!

 

  1. Mesa de mezclas: Con que tenga los canales suficientes, me basta, ¿verdad? ¡en absoluto! Los previos de la mesa de mezclas determinan la calidad del sonido que se amplifica a través de los micrófonos. Determinan la calidad de los efectos que se aplican, y las buenas mesas de mezclas pueden servir para reducir acoples en el escenario. Una buena mesa de mezclas es el mejor amigo para gestionar un grupo malo.

 

  1. Altavoces: Da igual lo bueno que sean los instrumentos. Da igual lo caros que sean los micrófonos, o lo bonitos que sean los pantalones de la guitarrista. Si la mezcla suena distorsionada a través de unos altavoces baratos, el público se irá a acabar su fiesta a otro lugar. Mala amplificación es uno de los motivos que se mencionan para explicar que los Beatles dejasen de tocar en directo.

 

  1. Sistema de monitoraje: Basta con que alguien mire un presupuesto de sonorización de un concierto y te pregunte por qué “pides pantallas de ordenador y porqué son tan caras” para darse cuenta de que es su primera vez organizando un concierto. Para qué un músico no desafine, pierda el ritmo o esté cantando otra canción que el resto del grupo, es extremadamente importante que pueda oír lo que está haciendo. Para esos sirven esos altavoces que enfocan al músico. Y no nos dimos cuenta de su importancia hasta 1961, en un concierto de Judy Garland, cuando se introdujeron por primera vez. Usarlos bien requiere su arte, y en eso te ayudarán los que vienen a continuación.

 

  1. Técnico/a de Sonido: Los/as héroes del sonido. Se han convertido injustamente en una figura desprestigiada, pero más vale material malo y técnico bueno que al revés. El mejor técnico será capaz de arreglar el concierto más complicado. Así que, músicos, dejaos de mirar el ombligo y llevadle una cervecita a esa gran persona que está detrás de la mesa de mezclas. Se lo merece.