5 Cosas al montar un concierto en las que se intenta ahorrar (y no deberías)


El otro día un servidor tuvo el placer de sentarse al lado de dos músicos con nociones de ingeniería de sonido. Estaban discutiendo acaloradamente si el Shure Beta58 estaba sobrevalorado o bastaba con usar SM58 en su concierto y ensayos. Más allá de lo divertido que resultaba verlos pelear sobre el tema, ¿realmente iban por el buen camino?lead-singer-455750_1280

Es curioso cómo exigimos la máxima calidad a ciertas cosas y nos olvidamos de las más importantes. A continuación, escribimos una lista, en orden inverso, de aquellas cosas en las que acostumbra a ahorrar la gente montando un concierto y en las que no deberían.

 

  1. Cableado: Ese sonido blanco constante, esa mala conexión, pitidos… ¿quieres que desaparezcan? Invierte en buenos cables, ¡que son las venas del concierto!

 

  1. Mesa de mezclas: Con que tenga los canales suficientes, me basta, ¿verdad? ¡en absoluto! Los previos de la mesa de mezclas determinan la calidad del sonido que se amplifica a través de los micrófonos. Determinan la calidad de los efectos que se aplican, y las buenas mesas de mezclas pueden servir para reducir acoples en el escenario. Una buena mesa de mezclas es el mejor amigo para gestionar un grupo malo.

 

  1. Altavoces: Da igual lo bueno que sean los instrumentos. Da igual lo caros que sean los micrófonos, o lo bonitos que sean los pantalones de la guitarrista. Si la mezcla suena distorsionada a través de unos altavoces baratos, el público se irá a acabar su fiesta a otro lugar. Mala amplificación es uno de los motivos que se mencionan para explicar que los Beatles dejasen de tocar en directo.

 

  1. Sistema de monitoraje: Basta con que alguien mire un presupuesto de sonorización de un concierto y te pregunte por qué “pides pantallas de ordenador y porqué son tan caras” para darse cuenta de que es su primera vez organizando un concierto. Para qué un músico no desafine, pierda el ritmo o esté cantando otra canción que el resto del grupo, es extremadamente importante que pueda oír lo que está haciendo. Para esos sirven esos altavoces que enfocan al músico. Y no nos dimos cuenta de su importancia hasta 1961, en un concierto de Judy Garland, cuando se introdujeron por primera vez. Usarlos bien requiere su arte, y en eso te ayudarán los que vienen a continuación.

 

  1. Técnico/a de Sonido: Los/as héroes del sonido. Se han convertido injustamente en una figura desprestigiada, pero más vale material malo y técnico bueno que al revés. El mejor técnico será capaz de arreglar el concierto más complicado. Así que, músicos, dejaos de mirar el ombligo y llevadle una cervecita a esa gran persona que está detrás de la mesa de mezclas. Se lo merece.

 

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